dissabte, 17 d’agost del 2013





Perseverança és no defallir, i és veure que, quan sigui l'hora, recolliràs el que vas sembrar.

                                                                               B. Stamateas



El temps dependrà de la dimensió del proyecte, per aixo has de perseverar especialmente en els moments de dificultat.
El desig més profund de Demóstenes era ser un gran orador, però va néixar tartamut, per tal d'aconseguir-ho, es va posar pedres a la boca per incrementar la seva dificultat. Va pensar que, si podía parlar amb les pedres a la boca, quan se les tragués la tartamudesa desaparexeria i aconseguiria parlar normalment. Demòstones va ampliar la seva limitació.
És a dir,que, per vencer laa limitació que patia, va agreujar el seu problema, perqué, si era capaç de resoldre'l, la seva dificultat passaria a ser secundària. De vegades, perqué el problema et sembli senzill, hauràs d'agreujar la seva dificultat.

                                                        "Amplia les tevés limitacions i trobaràs
                                                        la vertadera mesura del teu poder."

                                                                                           Stamateas


 





Perquè la llei t'afavoreixi has de tenir en compte dues coses:

1- Paciència activa. Amb la nostra boca i les nostres paraules determinen: "Espero, confiat, que demà les meves circumstàncies canviin per bé". És la declaración d'una espera activa, en moviment.

2- Perseverança. És sostenir el en el temps, malgrat els obstacles, i seguir actuant. En aquests punt és on molta gent s'equivoca perquè volen, fan, segueixen volant, però davant del primer problema abandonen. Al principi están molt entusiasmades amb el desig, fan tot el posible per aconseguir-ho, però no són perseverants i, finalment, deixen que tot se'n vagi en orris.

B. Stamateas

dijous, 8 d’agost del 2013

FRASE







"El diálogo más difícil es el que debemos mantener con nosotros mismos" (Epicuro)






Para que nuestra vida tenga un sentido pleno es necesario comunicarse con honestidad con el yo que todos tenemos dentro. Está en nosotros tomar las riendas.
 
Cuando somos sinceros, nos comunicamos con transparencia. No fingimos y llegamos al otro sin corazas. Esta sinceridad se fortalece cuando estamos alineados en pensamientos, palabras y acciones. En cambio, cuando nuestras palabras expresan un mensaje mientras nuestro cuerpo está transmitiendo otro, estamos desalineados. Esto indica que nuestro diálogo interior no es claro, ni fluido. Quizá ni siquiera nos planteamos esa conversación entre corazón y mente, entre intuición y lógica.
Decirse la verdad a uno mismo es difícil. Según Epicuro, los tres pilares de una buena vida son la cultura, la amistad y el diálogo basado en la palabra. Esta debe ser profunda y verdadera para que todo tenga sentido y contenido. La dificultad radica en la falta de diálogo sincero con uno mismo. Las causas que nos lo dificultan son varias:

"Hay voces internas que nos hablan: el miedo, el ego, la avaricia, los deseos, el pasado... ¿a qué decimos sí y a qué decimos no?"
- Nos parece complicado mirar hacia nuestro interior. No se nos ha educado en ello. La sociedad del consumo y del entretenimiento provoca estímulos que nos distraen, y nos olvidamos de nosotros mismos. Es lo que buscan muchas personas, mirar hacia fuera antes que ordenarse por dentro. Muchas caen en un consumismo fácil, que les arrastra además a una carga económica adicional.
"La mayor parte de las personas occidentales son más testigos que ciudadanos que participan y reaccionan", me dijo recientemente Federico Mayor Zaragoza. Si mantuviéramos un diálogo sincero con nosotros mismos, adoptaríamos posturas más radicales, más transformadoras de la realidad. Dejaríamos de ser espectadores para ser actores que inciden en el mundo y lo transforman. Para ello, Gandhi ya nos dijo que "debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo". El cambio empieza en cada uno de nosotros y se basa en ser sinceros con lo que queremos.
Hablarnos con honestidad


- Tememos ver nuestras sombras interiores, nuestros miedos y nuestra vulnerabilidad. Huimos de ello viviendo hacia fuera. "No te entregues a tus miedos -dice el alquimista en la obra de Paulo Coelho-; si lo haces, no podrás hablar con tu corazón".
- Dedicamos poco tiempo a la reflexión y al auténtico diálogo. Tenemos conversaciones pendientes con nosotros mismos y con otras personas. Al irlas posponiendo, funcionamos más con el piloto automático, con patrones de comportamiento "habituales". Las conversaciones sinceras nos facilitan ver con claridad lo que tenemos que conservar, mejorar o modificar. Hagamos una lista de conversaciones pendientes y dediquemos un tiempo para tenerlas. Dejemos de posponer y abrámonos al diálogo.
- Nos preocupa excesivamente la opinión de los demás. Nos evaluamos basándonos en la visión que el otro tiene de nosotros. Pero seríamos más felices y tendríamos una mejor autoestima si nuestro sistema de autoevaluación se rigiera por nuestros valores, nuestra ética de la responsabilidad y nuestro diálogo interior. Sin embargo, desde jóvenes aprendimos a depender de la aprobación ajena. Cuando hacíamos algo correcto según su mirada, se nos consideraba buenos. Y confundimos esa mirada de aprobación con amor. Pero cuando hacíamos algo erróneo según su mirada, se nos etiquetaba de "malos" y se nos negaba esa ola de energía apreciativa. Así aprendimos desde la infancia a creer en "ser bueno" o "ser malo" y creció en nosotros el sentimiento de culpa, cuya esencia es el autorreproche moral. Aunque preferimos culparnos que cambiar un patrón. Ser sinceros con nosotros mismos es ir a la raíz de lo que debemos arreglar. La culpa nos avisa de ello. Si nos disponemos a verlo, a dialogar y a aclararlo, vamos bien encaminados.
Estamos constantemente conversando con nosotros mismos. Incluso cuando no somos conscientes de ello, nuestra mente está en una cháchara constante. Cuando los pensamientos que creamos son inconexos entre sí, las palabras provocan ruido mental, que supone una polución de pensamientos inútiles y sin sentido. En esos momentos es bueno pararse, respirar profundo, centrarse y conectar con lo que sentimos. Así recuperaremos la sinceridad de la palabra que surge del corazón.
Ser sinceros con nosotros mismos implica escucharnos. Hay muchas voces internas que nos hablan, como son la voz del miedo, del ego, de la avaricia y los deseos, del pasado, de la autoestima, de los valores, de nuestros anhelos más profundos, además de las voces de las personas que tienen relación con nosotros y que nos dan su opinión. Para tomar decisiones adecuadas es necesario tener un buen discernimiento. ¿A qué decimos sí y a qué decimos no? Necesitamos estar centrados. Eso se consigue meditando.
También nos ayuda a decidir el tener claros nuestros objetivos. Así podremos evaluar cuáles de las oportunidades que se nos presentan nos acercan a lo esencial y cuáles nos alejan. Aunque en nuestra conciencia sabemos que a veces deberíamos decir "no", decimos "sí" por miedo a ofender, a parecer incapaces, por vergüenza, para evitar un enfrentamiento o incluso por culpabilidad de no estar ahí para alguien. Entonces es un "sí" con sumisión, en el que nos dejamos llevar por la inercia. Gandhi escribió: "Debemos negarnos a dejarnos llevar por la corriente. Un ser humano que se ahoga no puede salvar a otros".
Nuestro yo interior

"Somos una conversación" (Hölderlin)

Tanto si decimos "sí" o si decimos "no", cuando la decisión se basa en algún miedo, tendremos que justificarla e internamente nos sentiremos inseguros porque nuestro corazón no está ahí. Una decisión basada en el temor y con el objetivo de mantener una aparente seguridad, paradójicamente, nos mantiene inseguros por dentro. No hemos sido sinceros con lo que sentimos.
Se trata de aprender a decir "sí" o decir "no" con asertividad, con respeto hacia uno mismo y hacia el otro. Decir "no" con asertividad y con energía positiva implica que lo hemos reflexionado, que tenemos buenas razones para decir "no". Nuestro "no" surge de una energía positiva y no del rechazo, ni del rencor. Sentimos empatía hacia la persona o situación. Pero le explicamos que no es el momento y le ofrecemos alternativas.
Escuchar nuestra conciencia


Estamos condicionados mentalmente a juzgar. Nuestro juez interior etiqueta a los demás y a nosotros mismos. Entrar en un espacio de conversación sincera con uno mismo requiere manejar a nuestro saboteador y juez interior que no acepta lo que es, que etiqueta precipitadamente y reprime la voz de nuestra intuición, de nuestro corazón. Necesitamos un diálogo que nos permita poner al crítico interior "en su sitio", que deje de reprimirnos y de obstaculizar nuestras ilusiones. Para ello debemos escuchar la voz de nuestro corazón y atrevernos a seguirla. En la reflexión silenciosa conectamos con lo que realmente queremos, y desde ahí iniciamos el diálogo sincero.
Ser sincero con uno mismo es una liberación, ya que uno deja de intentar ser otra persona. Dejamos de estar divididos entre dónde estamos y dónde nos gustaría estar, eliminamos la tensión entre el aquí y el allí. Dejamos de compararnos continuamente con los demás. Nunca podemos ser otro. Cuando queremos aparentar y vivir la vida como la vive otro, dejamos de estar presentes y negamos nuestra excepcionalidad, belleza y valor como individuos. La sinceridad nos conecta con ello estando presentes en nosotros mismos. Esta presencia facilita alinear la voz de nuestra conciencia con lo que decimos y hacemos. Así, nuestras decisiones son coherentes con nuestros valores.

C.Interior

divendres, 2 d’agost del 2013

FRASE




                          Un día sin risa o un día sin amor, es un día sin vida.

                                                          Robin Sharma

RELACIONES HUMANAS






Muchas veces y casi sin saber cómo acabamos vinculados a personas "tóxicas" esas que siempre tienen un comentario negativo o un panorama tan gris que desanimaría hasta al más optimista. Y justamente porque su actitud y comentarios acaban siempre mermando nuestro buen humor, en unComo.com te damos algunas claves para que sepas cómo identificar a la gente negativa y aprendas a neutralizar su presencia.

La importancia

Identificar a las personas negativas es un paso muy importante pues te permitirá saber quién puede aportarle a tu vida cosas buenas y quien no. Si se trata de una persona que apenas conoces podrás limitar el contacto con ella y si es un ser querido trabajar para disminuir sus efectos negativos sobre tus emociones y vida.

Los envidiosos

Uno de los tipos de personas más negativas que podemos encontrar en nuestro camino son aquellos que envidian nuestro éxito y todo lo bueno que ocurre en nuestra vida. Suelen demostrarlo con comentarios irritantes y actitudes de desagrado o escepticismo cuando alcanzamos algo bueno. Además las personas envidiosas buscan siempre ser el centro de atención aún cuando seas tu el protagonista de un suceso positivo. La mejor forma de neutralizar a este tipo de personas es limitando la información que compartimos con ellos, ante una buena noticia rodéate de quienes se alegran por ti y te dan solo buenas energías

Siempre podría ser mejor

Hay un tipo de personas negativas que pueden pasar con disimulo durante mucho tiempo hasta que llegamos a conocerlos bien, son los que constantemente alegan que siempre habría podido ser mejor, personas inconformes con su vida y la del otro. Por ejemplo si tu compras un coche nuevo y estás feliz por ello este tipo de personas dirán "está bonito pero sería mejor con asientos de cuero ¿no crees?", si sacas una buena nota entonces dirán "que bueno, pero el examen estaba fácil ¿no te parece?". Nunca nada es suficiente, por eso lo mejor es no permitir que su actitud llegue hasta ti, si tu están feliz con tu logro entonces úsalo como escudo, disfruta el momento y no permitas que nada de esto entre en tu mente

 

El que siempre se queja

Si hay un tipo de persona negativa que puede llegar a consumir nuestra energía rápidamente es aquella que se queja constantemente por todo, desde el país y la economía hasta detalles básicos como la comida de un restaurante o el plan que han elegido para pasar la noche del sábado. Si es posible lo mejor es limitar el contacto con alguien así, pero cuando se trata de una persona íntima entonces debemos o ignorar sus contantes lamentos o combatirlos con respuestas positivas, algo que puede neutralizar al otro con el tiempo hasta el punto de que entienda que contigo las quejas no tienen ni apoyo ni feedback

El chismoso viperino

Recuerda siempre esto: una persona que constantemente habla mal de absolutamente todo el mundo que lo rodea también hará lo mismo contigo, no eres la excepción, por eso las personas chismosas que siempre encuentran el lado negativo de cada situación y la usan para crear rumores son de mucho cuidado, y con ellos NO DEBES compartir información muy personal, delicada o que no pueda ser divulgada, pues en este caso los estragos pueden ser mayores


Usa tu intuición

Identificar a la gente negativa no es una tarea difícil, solo requiere de atención y es que al final del día quien no tiene nada bueno que aportar resulta fácil de señalar. Recuerda que es importante mantener la mente siempre en positivo y cargarnos de energía beneficiosa para permitir que las cosas buenas lleguen a nosotros, por eso trabaja en neutralizar a aquellos que te rodean y que sabes que no te benefician para hacer que tu rutina diaria no se vea afectada por comentarios desagradables, chismes de pasillo y negatividad.


C. Interior