dijous, 7 de febrer del 2013




Olga, aunque no encontremos el momento oportuno para disfrutar juntas de nuestras conversaciones del alma, honestas y siempre sinceras, sabes que te llevo en mi corazón.
Sabemos las dos que nos tenemos, tenemos interior...y eso es lo que vale.

Para tí...
                Reconoce la maravilla que eres, esa luz que brilla sin parar dentro de tí, y que sabe que todo está bien. El primer paso para cambiar es conocerte a ti misma. Comienza el viaje del descubrimiento interior que nunca termina, enriquece tu vida...y la de los que te rodean.
                                                                                                                    (Gestalt)

Un abrazo muy fuerte
Rosa




"Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican. Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro."

 (Mamerto Menapace)




La paz interior es aquella certeza, impalpable pero real, de bienestar emocional y espiritual. La paz interior es la tranquilidad profunda que nos llega cuando somos capaces de desconectarnos de la terrible batalla que mantenemos con nosotros mismos, esa batalla de los pensamientos inquietantes y perturbadores, que aunque sean inútiles no son menos amenazantes.
La paz interior es subjetiva pero muy cierta, es el sentimiento bien fundado y de unión que tenemos cuando nos liberamos de las preocupaciones, del sufrimiento, el dolor, el estrés, el miedo y entonces somos conscientes de las incontables maravillas que nos ofrece la vida.

La paz interior llega cuando nos apartamos mental, emocional y hasta físicamente de los dramas mundanos, de los conflictos, de todo aquello que creemos erroneamente que debemos decir, hacer o defender. La paz interior se convierte en una realidad cuando decidimos intimamente trasladarnos de la tristeza y las preocupaciones a la tranquilidad y la dicha.
Si queremos llegar a esas realidades positivas, es necesario desbaratar algunos de los obstáculos personales que nos subyugan, como lo son el miedo al futuro y las lamentaciones sobre el pasado. Debemos abandonar los antiguos equipajes con sus monstruos adentro. El viaje completo a la paz interior empieza cuando evadimos los caminos de la envidia y del que dirán, los desvíos de la impaciencia y las calles sin salida de la terquedad y la ignorancia.


En este recorrido, la meditación y la oración en meditación son dos herramientas definitivas, ambas, formas excelentes de desarrollar la conciencia y el entendimiento en todas las áreas de la vida, y fundamentales para alcanzar la paz interior y para conservarla. Nos ayudan a trasladar nuestra atención al momento presente, a ejercer control sobre nuestra mente y nuestro espíritu, apartándonos de las ansiedades y de las actitudes defensivas que no nos permiten alcanzar un bienestar espiritual.
Qué tal si paramos la batalla, al menos unos minutos cada día, hasta que un día la batalla desaparezca por completo. Destinar un rato cada día a la actividad meditativa será el mejor de los remedios para todos los males del estrés y la ansiedad que enferman al hombre actual.
La reflexión y la meditación nos llevarán a una nueva perspectiva. Nos daremos cuenta de que nuestros conflictos interiores no son eternos, y entonces, aquella energía que alimentó antes nuestra desgastadora batalla interna puede ser utilizada ahora para vivir y obrar positivamente.
Los quehaceres apurados de la vida cotidiana y los conflictos que cargamos nos consumen. Nos sentimos cansados y nuestra energía se fragmenta, por ello es inprescindible encontrar una base firme para nuestro bienestar. La Paz Interior es esa base; porque la paz engendra energía y el aumento de energía física y espiritual es consecuencia de nuestro descubrimiento de esa calma interior, y en el empleo efectivo de esta fuerza tendremos menos probabilidades de derrochar recursos vitales en preocupaciones, lamentos, culpas, indecisiones y estupideces.
La paz interior es la energía que puede curarnos individualmente y curar al mundo, convertirnos en seres libres para ser felices y hacer felices a otros, especialmente a los que amamos.


Fuente: http://www.leycosmica.org/profiles/blogs/la-paz-interior#ixzz2KF194kJr






“Hazle caso a tus instintos, hazle caso a tu cuerpo, a tu cora­zón, a tu inteligencia. Confía en ti mismo, ve a donde quiera lle­varte tu espontaneidad, y no habrá pérdida. Y fluyendo espontá­neamente con tu vida natural, un día te encontrarás a las puertas de lo divino.”

Osho




Todo es misterioso: es mejor disfrutarlo en vez de tratar de comprenderlo. Al final, el hombre que sigue tratando de compren­der la vida resulta ser un tonto, y el hombre que disfruta la vida se vuelve sabio y sigue disfrutando la vida, porque se hace más y más consciente del misterio que nos rodea.
El mayor entendimiento es saber que no se puede comprender nada, que todo es misterioso y milagroso. Para mí, ese es el inicio de la religión en tu vida.

Osho

Osho

dimecres, 6 de febrer del 2013






El amigo que está en silencio, en un momento de angustia o incertidumbre, que puede compartir nuestro pesar y desconsuelo...y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia, ese es el amigo que realmente nos quiere.

                                                                           Henry Nowen

En un moment de la meva vida mot desagradable el vaig transformar amb agradable, pel simple fet de estar el meu costat amb silenci, apoyar-me, protegir-me i agafar-me la mà...gracies

 

A qué vinimos a este mundo

Si llegaste hasta aquí, seguramente te estés enfrentando al enigma existencialista acerca de a qué vinimos a este mundo, cuál es nuestra misión en esta vida…
¿Cuántas veces te has maravillado por el funcionamiento del cuerpo humano? ¿Cuántas veces tu cuerpo ha respondido “mágicamente” a tus necesidades?
Vayamos a un ejemplo claro. Sacando las papas del horno, te quemas un dedo con la fuente caliente. Inmediatamente un ardor intenso envía la señal al cerebro de que se produjo una lesión. Entonces, comienzan a liberarse hormonas y líquidos que inician un proceso de cicatrización y regeneración. En ese preciso momento, entre tantas otras cosas que suceden, nace un grupo de células con el objetivo específico de reparar las capas de piel que fueron dañadas.
Podríamos mencionar infinitos ejemplos en los que se genera un nacimiento en tu organismo para satisfacer una necesidad determinada, sin impresionarte, ya que estas acostumbrado a este tipo de reacciones que suceden a diario.
Ahora bien, detengámonos un segundo en una de esas células que describimos en el ejemplo de la quemadura. Al surgir la necesidad, ella nace, cumple su función y luego trasmuta a otro tipo de energía (sin importar ahora a cuál). Simplemente “hizo lo que vino a hacer”. Ese es el punto en el que quiero detenerme, en realidad es el punto en el que quiero que tú te detengas, para analizar por un momento la vida de esa célula, que nace y desarrolla su misión a la perfección. No emite juicio alguno, no se queja, no pretende más ni menos de lo que le corresponde. Es conciencia pura. Vive el presente y evoluciona hacia una nueva forma de energía superior.
Así como esa célula forma parte de tu organismo, tú perteneces a un organismo mayor. Esa célula es diminuta pero importante a la vez para nuestro organismo y tú eres igual de diminuto e importante para el organismo al cual perten
¿Pero eres capaz de aceptarte como algo diminuto? ¿Eres capaz de reconocerte como algo importante? Pues lo aceptes o no, lo eres. Y está en ti la decisión de comenzar a ver la vida desde otra perspectiva. No se trata de una imposición ni mucho menos. No pretendo convencerte. Simplemente te invito a que mires a tu alrededor a través de tu sentido común.
Ninguna verdad puede ser trasmitida. La verdad es una experiencia, no puede expresarse con palabras. Pero creo fuertemente que sí es posible y hermoso sembrar una semilla de verdad para que alguien hambriento la riegue y se alimente de su propia cosecha. Ese es el humilde propósito del proyecto Ser Interior.
Observa la naturaleza a través de los ojos del amor, solo allí encontrarás las respuestas a todos tus interrogantes.
El día de tu nacimiento, al igual que todos los días, el sol irradiaba su energía sobre la Tierra. Sus rayos se dirigían hacia el globo terráqueo directamente a través del vacío y mediante el reflejo en los demás planetas del sistema solar.
De esta forma, a través de esa energía solar, se comunicaron las necesidades, y así fue que naciste tú. De hecho así es como nace todo en este planeta. Así fue que llegaste a este mundo, con una misión específica y con las cualidades necesarias para llevarla a cabo.
Recuerdas aquella célula que acudió a la quemadura de tu dedo? Ahora bien. ¿Estas al tanto de cuál es tu misión en esta vida? Posiblemente no lo sepas. Y esto no se deba a que seas “tonto” ni “malo”, nada de eso. El problema es simple: tu misión es algo natural y tú te has alejado por completo de tu naturaleza. Y no es que sea solo responsabilidad tuya, simplemente te han enseñado mal algunas cosas desde que eras pequeño.
No hace falta ser un genio para darse cuenta que la educación que recibe la mayoría de los seres humanos de esta era está basada en la ambición personal, la violencia, el dinero, el poder y, sobre todo, en el miedo. Se educa en base al miedo.
Desde temprana edad te enseñaron fechas de batallas, falsas historias religiosas, política, cuentas… fomentando continuamente la competencia con tus pares. Desde que estabas en el vientre comenzaron a forjar tu carácter, tu personalidad. Pero nadie nos enseñó alguna vez a preguntarnos a qué vinimos a este mundo.
Primero fue tu familia, a pesar de sus buenas intenciones, luego el colegio, quizá la universidad y, por supuesto, el trabajo. Y mientras todo eso pasaba, tú te alejabas infinitamente de tu misión. Mientras te incrustaban en la cabeza la necesidad de “ser alguien”, te fuiste alejando de quien en verdad eras, de quien aún eres en lo más profundo de tu ser.
Pero todo esto es pasado y el objetivo es centrarnos en el presente, en tu presente. En este preciso momento de tu vida. Hallar esa misión de la que venimos hablando puede ser mucho más sencillo de lo que parece. Lo único necesario es una voluntad capaz de superar todos esos años vividos en un estado puramente mental para contactarte con tu centro, con tu espiritualidad.
Y con esto no me refiero a que debas volverte un monje ni mucho menos, sino a que comiences a desarrollar ciertos poderes que han estado dormidos en ti durante estos años.
Existen infinitos caminos para encontrarte contigo mismo. El simple hecho de desear conocer más sobre ti, te abre las puertas del conocimiento.
Cuando te formulas una pregunta de la cual no conoces la respuesta, se abre en ti todo un campo de posibilidades.
Las grande preguntas ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿A qué vinimos a este mundo? hacen que se activen nuevos circuitos en tu cerebro, se expande tu conciencia y te inicias en un viaje de descubrimientos. Recuerda que todo el conocimiento humano, a lo largo de la historia de la humanidad, ha nacido de preguntas. Sin embargo, la mayoría de la gente opta por permanecer en la seguridad que brinda lo conocido en vez de evolucionar hacia el infinito mundo de lo desconocido.
Ahora bien, hacerte las preguntas, requiere que estés atento y abierto a las respuestas. Si te mantienes alerta, podrás encontrar las respuestas en donde menos lo imaginas: en una canción que pasan en la radio, en un libro, una revista, en algo que le dice una señora a otra en el colectivo… en cualquier lado, solo basta con estar atento.
Pero no puedes estar atento mientras estás permanentemente recordando cosas del pasado o planeando cosas a futuro. Atento (a=no, tento=tenso) significa “no tenso”, estar relajado. Por esto existe un solo momento para estar atento a esas respuestas y ese momento es el presente. Vivir plenamente el momento presente.

Crecimiento Interior. Osho